Bonet expuso los resultados
de ocho años de estudio que han llevado a cabo
desde la AIMME acerca de los principales
impedimentos que no permiten que las TIC’s
(Tecnologías de la Información y la Comunicación)
se implanten en las Pymes. Uno de los principales
motivos, señaló Bonet, es “la falta de agentes
dinamizadores. Hace falta que haya un relevo
generacional en las empresas para que éstas sean
más receptivas a la hora de la implantación de las
nuevas tecnologías”. De hecho señaló, como dato
revelador, que entre los empresarios mayores de 50
años, menos del 10% utilizan Internet. Por otro
lado destacó que es importante también
que las Pymes se apoyen en organismos intermedios
que lleguen al tejido empresarial y les hagan ver
los beneficios de las herramientas, y no sólo que
se las muestren. Como ejemplo señaló a Anetcom,
que puede acelerar este proceso y crear un entorno
más favorable para la incorporación de las TIC’s
sin necesidad de esperar a ese cambio
generacional.
El estudio desprende que las Pymes
parten de un punto ‘0’ y deben quemar tres etapas
para alcanzar el estadio óptimo. La primera es el
del descubrimiento de las nuevas tecnologías e
Internet, la segunda la implantación en los
procesos internos de estas herramientas y la
tercera, y última, la de la introducción en los
procesos externos de la empresa. “Ahora mismo, hay
algunas en la primera y segunda etapa, pero
ninguna en la tercera y demasiadas en la etapa
cero”, apuntó.
Por último animó a desterrar el mito al
miedo de que las TIC’s acaben suplantando a los
empleados o a los propios gerentes y directivos de
las empresas, que ahora mismo se muestran
reticentes a su
implantación.